Consejos

Consejos e información útil para enfrentar y conocer terremotos y tsunamis

Recomendaciones generales:

Los terremotos, erupciones volcánicas submarinas y derrumbes costeros pueden generar un tsunami o maremoto. Se manifiestan a través de una serie de ondas en el mar, capaces de desplazarse por el océano a velocidades de hasta 900 kilómetros por hora, dependiendo de la profundidad del mar por el cual se desplazan.

En el mar profundo, las ondas del tsunami son menores a 1 metro de altura (imperceptibles desde buques o aviones), pero su largo a menudo supera los 160 kilómetros. A medida que el tsunami llega a aguas menos profundas, su velocidad disminuye y aumenta la altura de las ondas, que llegan a las zonas costeras con intervalos de 20 a 30 minutos.

La llegada de un tsunami a la costa puede manifestarse de dos maneras: la primera, con el recogimiento de las aguas, fenómeno que constituye una alerta natural; la segunda, por un rápido alzamiento del nivel del mar.

El tsunami puede tener un origen cercano; por lo tanto, el fuerte movimiento sísmico, de tal intensidad que provoca dificultades a las personas para mantenerse en pie en condiciones de equilibrio, será un aviso de su posible ocurrencia. Ambos fenómenos constituyen una alerta natural para el ser humano.

Sin embargo, si es de generación lejana, los organismos encargados de Protección Civil proporcionarán oportunamente la información, para que la comunidad evacue hacia zonas altas y seguras. En este último caso, se cuenta con el tiempo suficiente para las alertas respectivas.

El impacto de un mismo tsunami variará sensiblemente de acuerdo a la topografía de cada lugar. Es así como el tsunami generado por el terremoto de 22 de mayo de 1960, ocurrido en el sur de Chile, se propagó a través de todo el océano Pacífico provocando daños y víctimas fatales en Japón, Hawaii y Samoa, sin afectar significativamente la costa norte de nuestro país.